Nosotros
también
extrañamos.
Esta página no es sobre una empresa.
Es sobre una conversación, una distancia, y un bebé que nació lejos de Argentina.
Rodrigo y Marina son amigos de toda la vida. Y como a muchos argentinos, les tocó irse. Se fueron a Canadá, construyeron su vida allá, y en el camino nos fuimos extrañando de a poco — como siempre pasa.
Después nació Benja.
Y cuando nació Benja, Mar y yo queríamos mandarles algo. Algo que oliera a Argentina. No una tarjeta, no un mensaje de WhatsApp. Algo real. Alfajores, yerba, dulce de leche — ese paquete que armaría una abuela.
Eso fue todo. Esa búsqueda sin resultado fue el primer día de TOQ.AR. No hubo reunión de directorio, no hubo inversores, no hubo plan de negocio. Hubo un amigo en Canadá con un bebé recién nacido, y ganas de abrazarlos desde acá.
No somos
una tienda.
Somos argentinos que saben lo que se siente buscar algo familiar en un supermercado extraño y no encontrarlo. Esa sensación nos creó.
La distancia
es física.
La identidad no.
Podés vivir en Tokio, en Toronto o en Madrid. Seguís siendo el que toma mate, el que recomienda Malbec, el que explica qué es el dulce de leche.
Cada caja es
una embajada.
No la de mármol y protocolo. La de cocina, olor a asado y risas hasta tarde. Esa embajada que no tiene dirección oficial pero todos reconocemos.
Benja va a crecer
sabiendo a qué
sabe Argentina.
Eso es lo que nos mueve cada mes. Que los hijos de los que se fueron tengan una forma de conocer de dónde vienen sus viejos.
Quiénes somos
Dos argentinos que
no se resignaron
a extrañar en silencio.
Ezequiel y Mar somos los fundadores de TOQ.AR. No venimos del mundo del e-commerce ni de la logística internacional. Venimos del asado del domingo, de los cumpleaños por videollamada, de los "mandame alfajores" al final de cada chat.
TOQ.AR nació de nuestra vida, no de una oportunidad de mercado.
¿Tenés un Rodrigo
y una Marina en tu vida?
Mandales TOQ. Que sepan que aunque estén lejos,
Argentina los tiene presentes.